Domingo Julio 22, 2018

Hidalgo garantiza derechos de los niños.
Los niños que habitan o transitan por Hidalgo tienen garantizados 20 derechos, entre los que destacan el de la vida, a la supervivencia y al desarrollo; a la educación; al descanso y al esparcimiento; a la libertad de convicciones éticas, pensamiento, conciencia, religión y cultura, así como a vivir en familia.
Redacción Visiónmx.

Pachuca, Hidalgo.- En cuanto a la educación, la fracción VIII de las XXII del artículo 56, precisa que autoridades municipales y estatales deberán “prestar servicios educativos en condiciones de normalidad mínima, entendida esta como el conjunto de condiciones indispensables que deben cumplirse en cada escuela para el buen desempeño de la tarea docente y el logro del aprendizaje de los educandos”.

Además, el artículo 59 garantiza que “niñas, niños y adolescentes tienen derecho al descanso, al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad, así como a participar libremente en actividades culturales, deportivas y artísticas, como factores primordiales de su desarrollo y crecimiento”.

Igualmente, se cita en el artículo 61 que “niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la libertad de convicciones éticas, pensamiento, conciencia, religión y cultura. Las autoridades estatales y municipales, en el ámbito de sus respectivas competencias, garantizarán este derecho en el marco del Estado laico”.

El resto de los derechos que tienen niñas, niños y adolescentes son:

De prioridad; a la identidad; a vivir en familia; a la igualdad sustantiva; a la no discriminación y a la integración social; a vivir en condiciones de bienestar y a un sano desarrollo integral; a una vida libre de violencia y a la integridad personal; a la protección de la salud y a la seguridad social; a la inclusión de niñas, niños y adolescentes con discapacidad; a la libertad de expresión y de acceso a la información; de participación; de asociación y reunión; a la intimidad; a la seguridad jurídica y al debido proceso; de niñas, niños y adolescentes migrantes, y de acceso a las tecnologías de la información y comunicación.

También en el artículo 22 se establece que “la falta de recursos no podrá considerarse motivo suficiente para separarlos de su familia de origen o de los familiares con los que convivan, ni causa para la pérdida de la patria potestad”.

Por último, pero no menos importante, para cumplirse el primero mencionado, según el artículo 14 de la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes para el Estado de Hidalgo, “las autoridades estatales y municipales, en el ámbito de sus respectivas competencias, deberán llevar a cabo las acciones necesarias para garantizar el desarrollo y prevenir cualquier conducta que atente contra su supervivencia, así como para investigar y sancionar efectivamente los actos de privación de la vida”.

Dicen que experimentar la desaparición de un ser querido causa mayor desconsuelo que la hipotética noticia de su muerte. En la segunda hay certeza del dolor, en la primera ni siquiera eso se tiene. La duda siembra la intranquilidad y el tiempo no es antídoto para ese mal. Eso lo saben los padres de Gustavo Alberto de la Cruz, quien una mañana del 21 de marzo de 2007, hace más de una década, partió a la secundaria para no regresar. La historia de Gustavo, cuyos padres aún siguen buscándolo, no es tan extraña en nuestro país. En Hidalgo hay 58 menores de edad cuyo rastro no se conoce, mientras que en todo el país se lleva el registro de 6 mil 331 casos. Esto en lo que se refiere a cifras oficiales. Lo terrible es que este número seguramente es más grande si tomamos en cuenta la cifra negra, es decir, aquellos que por la circunstancia que sea no son denunciados. Según organizaciones civiles como la Red de Madres Buscando a sus Hijos Desaparecidos o la Fundación Nacional de Investigaciones de Niños Robados y Desaparecidos en México, de 2004 a la fecha se contabilizan en México más de 40 mil casos. ¿Cuál es el destino de esos menores sin rostro? Desagraciadamente se ha encontrado que muchos son plagiados para fines de explotación sexual, laboral o tráfico de órganos. Pese a que vivimos un momento sombrío para nuestro país, hoy, a diferencia de hace 10 años cuando desapareció Gustavo, existen protocolos que agilizan la búsqueda de los desaparecidos, lo que ya es un avance frente al pasmo burocrático de antaño. Ahora, las autoridades deben seguir estudiando qué parte del protocolo puede mejorarse. De filón. Con los viejos y rancios métodos de antaño, el PRI, a través del líder de comerciantes conocido como el Perro Pelcastre, buscó descarrilar un par de actos de campaña de abanderados morenistas. La misma historia que ya hemos visto años atrás.

 

 

30 Abril 2018

 
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